Todos nos enamoramos en el bondi. Ese amor pudo haber sido de una mina de 20 años con pinta de salir de la facultad a la que sabemos que es más probable que se enamore del chofer que de nosotros. O una piba de nuestra edad (Suponiendo que estamos en la secundaria) con uniforme del colegio que le tiramos la mirada para que nos la devuelva y terminamos quedando como una especie de pervertidos desesperados mirando fijamente a una mujer. Sin decir que esa jovencita jamás nos devolvió la mirada.
El bondi también nos da anécdotas con vendedores ambulantes, como una vez que subió uno religioso a repartir tarjetas y al no darle dinero nos maldijo y nos mandó al infierno en su propio mundo. O al que trata de embocar un lugar para poner el chocolate. Maestro, si yo quiero un chocolate se lo pido, no hay necesidad de que me lo ponga en la entrepierna. Para estos tipos todo es "perfecto para el bolsillo del caballero o la cartera de la dama" y todo es "una oferta de la vía pública"
Sin contar las anécdotas con choferes. Está el que te vive gritando que la gente se corra para atrás sabiendo que en el colectivo hay menos espacio que en un gallinero. El insoportable que te dice "Arriba por favor!" cuando el boludo de adelante no te da lugar para subir... bueno, muuuuchos personajes existen en este particular medio de transporte. Ahora vengo a contarles un relato
Salgo del colegio dispuesto a dormirme una siesta de esas que te levantas y no sabés si es de día o de noche, o si es lunes o domingo y me voy directo a la parada. En la parada habían 2 personas: 1 pibe de mi edad y un hombre con pinta de que salía de laburar. Nada raro.
A los 5 minutos tenías a la mitad de la población nacional esperando la misma linea de colectivo. Entre ese montón de gente se encontraba una mina de mi colegio, pero 2 años más grande. Que buena que está esa mina. Esa mina que como sabe que soy menor que ella no me va a dirigir ni la hora por más que sea su alma gemela.
La vi a los ojos por un rato... nada. Otro rato más... nada. En mi mente pensaba "MIRAME, MIRAME, MIRAME, DAME UNA MALDITA SEÑAL DE QUE NO ME ESTÁS IGNORANDO" y bueno, el que pide obtiene parece. Me devolvió la mirada. Al instante le sonreí, ella se empezó a reir, pero no era una carcajada, era una risita... tierna.
Subo yo al bondi, totalmente vacío (Claro, era uno de los primeros en subir) y me siento en un asiento doble vacío... Yo a veces me pongo a pensar si Dios existe o no. Si Dios de verdad existe, dejenme decirle que es un forro. Se entretiene jugando con la gente parece. La mina esta se sentó en el asiento de adelante.
A partir de ahí mi mente se trastornó a solamente pensar en hablarle..
—Dale boludo, hablale— me dijo mi mente
—Pero qué le digo?— Me respondí—Por qué no un hola?—
—Un hola? Me va a mirar con una cara...—
—Y QUE QUERÉS? Decile algo por lo menos—
—PERO voy a quedar desubicado, o raro—
—Me cago en vos boludo. Sos un cagón—
—Pero bueno, si me decís una frase para hablarle le hablo—
—Decile esto: "Me gusta como te queda el pelo"—
—Va a pensar que soy gay, como le voy a decir algo del pelo?—
—Sos peor que un nene vos eh...
—Dale, ayudame, por mí... Por vos que básicamente somos la misma persona. Pensá algo—
—Emm... mmm...——DALE—
—Epa, epa... Bajame el tonito che! Más respeto con vos mismo
—PERO DECÍ ALGO MIERDAAA!!—
—Uy mirá—
—Qué?—
La mina estaba tocando el timbre para bajar... Chau, de qué sirvió molestar a mi mente? De nada. Cuando quise reaccionar la vi bajándose y tenía un chocolate Shot en medio de las piernas... Lo peor es que terminé comprando y comiendo ese chocolate (que por cierto, feo no era). Que fea sensación estaba sintiendo, decepción más que nada. Odio a mi cobardía. En otras palabras, me imaginé a una hinchada cantadome "Oooooooh, sos cagón, sos cagón, puto sos cagóoooon".
Resumiendo, gente, si quieren hablar con alguien, hablen. Hablen lo primero que se les venga a la mente, desde un "hola" hasta un "Todo bien?" porque si piensan demasiado, en ese tiempo la mina puede morir... o bajar del bondi. Carpe Diem carajo!
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